top of page

¿Querés compartir tu historia?

Enviame tu relato a:

Sumá tu nombre, IG y hasta 5 fotos en alta.
¡Tu historia puede ayudar a otra mamá!

Ser padre también es aprender sobre la marcha

  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

Papá anónimo comparte su historia. Un relato sobre la paternidad real, los vínculos, el cansancio y el amor en distintas etapas de la vida.


Este relato aborda paternidad real, crianza, separación con hijos, fertilización asistida, familia ensamblada y los desafíos emocionales de criar hijos en distintas etapas.


Soy padre de dos personitas.Una preadolescente y un bebé. Tengo 37 años.Julieta nació cuando yo tenía 23. Era muy joven. Nos separamos con su mamá cuando ella tenía tres años. Me mudé a otra ciudad. Durante mucho tiempo viajé todos los fines de semana en colectivo para verla.Tratando de estar bien. Entero. Presente.

No siempre lo lograba.Pero nunca dejé de intentarlo.

Con los años conocí a Sol, mi mujer.Y juntos quisimos agrandar la familia.

Los tres estábamos bien…pero sentíamos que faltaba alguien más.


Empezamos a buscar. No fue fácil.

Por un problema en mis espermatozoides (teratozoospermia), no pudimos de forma natural.Así que recurrimos a fertilización in vitro.

El proceso fue largo.Angustiante.Desgastante.

Pero valió cada segundo.

La sonrisa de Tahiel es un baldazo de energía. De esos que te acomodan todo.

Cuando él tenía ocho meses, Sol tuvo un accidente. Se quebró la clavícula.

Y de un momento a otro, todo cambió.

Me tocó hacerme cargo de todo.

Trabajo. Casa. Comida. Médicos. Un bebé. Una mujer recuperándose.

Todo.


De noche me levantaba con Tahiel en brazos. Se lo acercaba para que pudiera tomar la teta.Y después lo volvía a acostar.

Así, una y otra vez.

Fue agotador. Muy.

Pero también fue el momento en el que se creó algo distinto entre nosotros.

Un vínculo único. Distinto al que tengo con Juli, que hoy ya es más grande, más independiente.Que muchas veces prefiere estar con el celular que compartir tiempo en casa.

Y también entiendo que es parte de crecer.


Hoy estoy más cansado. Con menos paciencia. Más estresado. Pero creo que también más feliz.

Juli de bebé era tranquila.O quizás era yo, más joven, con otra energía.

Tahiel es todo lo contrario.Tiene carácter fuerte.


Las noches son difíciles.

El colecho se vuelve incómodo.A veces dormimos los tres mal.O duermo solo con él, para que Sol pueda descansar.

No es perfecto. No es fácil.

Pero es nuestra familia.

La que construimos. La que elegimos.





¿Hay algún momento de la paternidad o maternidad que te haya cambiado por completo?


Comentarios


bottom of page