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Embarazo ectópico

  • 2 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 14 jul 2025

“Tu útero está vacío” me dijeron. Este es el relato de Evelyn Benavente


De maternidad, de cómo nos muta la vida desde el test positivo, hasta que tenemos un pequeño bebe en brazos, un nudo en la garganta, un millón de preguntas, los pechos llenos de leche y la oxitocina a tope.


Pero mi historia con la maternidad no empezó tan linda.


La mía empezó con una pérdida, de esas que llegan cuando nadie las espera de la mano de una frase que aún hoy me eriza la piel “tu útero está vacío”.


Sí, mi primer embarazo fue ectópico. Le siguió una internación en el sector de maternidad pero sin bebé. Contarle a cada enfermera, camillero y personal de esa clínica que yo no era mamá, despedirme con mucho amor y un dolor que me desgarraba de mi bebe de 8 semanas. Abrazar a mi mamá y pedirle a gritos mi bebé con lágrimas en los ojos.


Si le contara esto a cualquier persona que no sea madre me creerían loca pero una madre sé que me abrazaría y me diría que no fue mi culpa, que lo hice bien.


Justo esto es lo que hago cada vez que el destino me cruza con una mamá que pasó por lo mismo. Darle la empatía. La que a mí me faltó.


Un año después llegaría Benjamín, para terminar de sanar ese dolor, demostrarme que sí podía y, ponerme la vida al revés, pero tan linda!


Cada día que amanece es un niño distinto, curioso, lleno de vida, de risa.


Cada día confirmo que ese niño, mi niño libre, es así porque esta mamá que no es la misma que la que gritaba por su hijo, fue valiente y se animó a renacer como su mamá un 3 de octubre.


Podría haberme quedado sin el privilegio que tengo a diario de compartir mi vida junto a sus manos chiquitas, vivir entre juguetes, cocinar con un pequeño al lado y festejar cualquier día solo por el hecho de tenernos.


Agradezco el momento en el que decidí enfrentar los miedos y atreverme aún sabiendo que podía volverme a pasar.


Abrazo cada día a la que fui porque gracias ella estoy acá queriendo visibilizar, hablar y contar lo que para muchos aún hoy no se debe contar porque es triste. Para darle voz a más mujeres que estuvieron en mi lugar .

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